Esta sesión postboda es especial. María y Juan son amigos muy queridos, por lo que la vara estaba muy alta. El bosque de la Marquesa es uno de los sitios más elegidos por sus acantilados y calas increíbles, pero había pasado una tormenta, y nuestro camino de confianza estaba con árboles caídos, lo que convirtió la llegada en una misión. Al llegar empezaron a caer unas gotitas de lluvia un poco preocupantes...pero la naturaleza es mágica y esa agua cesó, dando lugar a un atardecer lleno de colores y unas olas que rompían contra la piedra, logrando unas fotos increíbles.